Una vez se tienen planteadas las actividades previstas en nuestra matriz de paisaje, se deben relacionar con el currículo, así como la evaluación.
En primer lugar, se han de tener en cuenta las metas de compresión. Esto hace referencia a lo que queremos que los alumnos y alumnas comprenda o sean capaces de saber, hacer o comportarse al finalizar la propuesta.
Quizás la realidad es que sea más apropiado tener claras las metas de comprensión previamente al desarrollo o lluvi de ideas de las actividades.
Una vez claras las metas de comprensión o los objetivos que tiene el paisaje de aprendizaje, es necesario incluir los contenidos que se van a desarrollar durante la experiencia de enseñanza-aprendizaje. Además, es importante tener en cuenta los contenidos que necesitan saber o han aprendido previamente.
Por último, se han de desarrollar las actividades en una tabla. Para ello, es importante tener en cuenta la descripción de la actividad, su lugar en la matriz de paisaje (relacionado con la taxonomía de Bloom y Las inteligencias múltiples), los recursos necesarios y el tiempo necesario.
Dentro del apartado recursos, sería conveniente incluir las herramientas de evaluación. Así, se tiene en cuenta desde el primer momento el modo de evaluar la actividad.
Creación de itinerarios
Después de tener las actividades desarrolladas, es necesario establecer el o los itinerarios que vamos a plantear a los alumnos. Este aspecto es importante porque se plantean las diferentes posibilidades que tendrán los alumnos durante el desarrollo del paisaje. Al mismo tiempo, se establecen las actividades obligatorias, optativas y voluntarias.
Por último, se han de marcar la calificación de cada actividad y el peso en el total del paisaje.
La evaluación es crucial en el proceso de enseñanza-aprendizaje y se han de considerar esta evaluación en diferentes momentos y modos.
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